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Día Mundial de la Propiedad Intelectual - Around the World Blog Tour

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¡¡Wala!! Esta entrada lleva meses escrita y pendiente de ser publicada... Quizás no interese mucho, y si me seguís desde hace tiempo sabréis que no soy muy propenso a participar en esta clase de iniciativas virales en las que todo el mundo da respuesta a unas cuantas preguntas tipo, con comentarios ideales y muy profundos acerca de su forma de ser y su amor hecho texto para su blog. No obstante, durante todo el pasado año llevé adelante (con mayor o menor repercusión, pero siempre adelante) una iniciativa compartida como fue el CAL 12 Meses, 12 Muñecos, y estoy muy feliz de que haya personitas al otro lado de las pantallas leyendo mis desvaríos y participase en ese proyecto. Además, hoy es 26 de Abril, y coincide con el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, lo que hace un tándem perfecto para publicar una ego-entrada. 

Fue Berto, a quién seguro que ya me habéis oído mencionar mas de una vez, quien me propuso hace meses para formar parte de este embrollo de 'urls' y resumir un poco acerca de quién soy y qué es este proyecto de LosHiceYo (aún no tengo muy claro hacia donde va...). Sin más introducción, os dejo con las preguntas y sus (espero) interesantes respuestas.

¿Quién soy?
Ego-foto al canto
A esta trascendental pregunta que miles de filósofos se han planteado a lo largo de la historia sin una respuesta coherente, responderé que soy Juan, un chico de 31 años a quién le puede el superar retos autoimpuestos en proceso de terminar una ingeniería que se me ha atravesado un poco. Más noctámbulo que madrugador, prefiero que fuera haga fresquito por las tardes/noches para dormir arropado, y no puedo vivir sin la luz que destila el Sur de España. Me encanta la tecnología y me apasiona descubrir cosas nuevas, en cualquiera que sea su formato.

Estoy trabajando en:

Las latas son indispensables
Buff. Aparecen encargos (pocos) de muñecos de vez en cuando, y mi cabeza siempre me pide probar nuevos diseños. Últimamente no puedo dedicar demasiado tiempo a tejer, pero tengo cosas empezadas en punto, hay algún que otro muñeco en marcha, y quizás haya más patrones propios pronto. No en vano, esta entrada sale coincidiendo con el Día Mundial de la Propiedad Intelectual.

Por qué hago esto:

Nunca hay demasiados proyectos en marcha
Hago manualidades desde que era pequeño. En casa, siempre ha habído lanas, telas, hilos, maderas, herramientas, etc. Por eso, cuando descubrí los Amigurumi buscando un regalo original, el proceso de inmersión en una disciplina desconocida por aquel entonces fue muy sencillo. Llevo con LosHiceYo desde 2007, y solo podría seguir adelante haciendo esto por que me encanta. Me apasiona crear cosas con mis manos, y más que otros puedan disfrutar del resultado. Además, cuando dicen que tejer es el nuevo yoga no andan demasiado desencaminados...

Somos diferentes por:

Imagen de marca
Cada artesano es diferente por algo. Yo no busco diferenciarme del resto de la comunidad, sino disfrutar de un carácter propio y total autonomía. A mi, como a casi todo el mundo, me encanta cuidar el detalle de mis trabajos. Trato de que tengan un aspecto que los haga únicos, aún cuando se trate de un proyecto de repetición. Cada muñeco, cada prenda, es el resultado de tu experiencia y de tu estado de ánimo, hasta el punto que volver a tejer algo que tejiste hace tiempo puede evidenciar de forma unívoca como has evolucionado. Volcar un trocito de ti en cada proyecto es lo que, en definitiva, me hace diferente de otros, ya que sólo hay un yo pululando por estos lares.

El proceso creativo:

Libretas, agendas, cuadernos de notas... ¡Esenciales!
Para mí, todo parte de una hoja en blanco. Puede ser una libreta de cuadros, la agenda, un folio... Da lo mismo, pero siempre que empiezo a trabajar en algo, cojo alguna de mis múltiples opciones y empiezo a anotar lo que va ocurriendo en la aguja. Hay veces que trazo un boceto de lo que pretendo hacer. Si estoy más inspirado para dibujar, trato de darle un buen nivel de detalle desde el principio, pero si lo que tengo es ganas de tejer, dibujo cuatro lineas para no olvidar que estoy tejiendo y voy viendo que sale de la aguja. Además, no soy un gran dibujante, por lo que mis bocetos son más esquemas que otra cosa. También recurro a Internet o a mis revistas y libros en busca de inspiración. Si quiero "versionar" algo, como una araña, me armo de valor y me pongo a buscar fotos del bicho en todos los ángulos (aunque me pique todo el cuerpo). Una vez superado el proceso creativo (prueba-error, siempre, y desbaratando las veces que haga falta) y solo si me convence el resultado, el patrón pasa a una Moleskine.  Siendo honesto, debería organizarme un poco mejor, pues siempre acabo con millones de folios doblados con patrones por "pasar a limpio". Al final, si el muñeco merece la pena, le tomo unas cuantas fotos para compartirlo con todos vosotros. Si merece mucho, mucho, mucho la pena, edito el patrón y lo comparto o lo pongo a la venta.


Aquí concluye esta serie de preguntas cortas. Es cierto que hay mucha gente que me lee, y a la que leo, desde hace años que ya conoce gran parte de todo lo aquí expuesto, pero participar en una iniciativa que ayuda a conocer mejor a esta pequeña comunidad artesanal dentro de este mundo cada vez más industrializado me parece algo bonito. Es por ello que yo no voy a citar nombres de forma explicita. Quizás sea un poco cliché el hacer esto, pero como no suelo hacerlo me permito la licencia de nominar de forma indirecta a todos los creadores de contenido dentro de este universo Craft que estén leyendo estas líneas, de modo que debéis dejarme un comentario y responder a todas esas preguntas para que todos os conozcamos un poco más. 

Por mi parte, solo me queda dar las gracias a Berto, nuevamente, por hacerme participar en esta cadena (aunque me haya tomado mi tiempo), y despedirme de vosotros hasta una próxima entrada. Un saludo enorme,


¡Tulipanes por Primavera!

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Ya hemos dejado atrás el invierno, y hemos metido un pie en una primavera que huele a nuevo. Además, hemos estrenado la estación con ese tiempo tan extraño que nos pasa por agua o nos cuece a fuego lento a 30º sin avisar, pero con esa luz tan bonita propia de esta época del año.

Si seguís mi blog desde hace tiempo, sabréis que el año pasado diseñé algunos patrones en el marco del CAL 12 Meses, 12 Muñecos cuyos enlaces podréis encontrar en la pestaña oportuna. Uno de dichos patrones fue un tulipán en miniatura muy divertido que resultó muy gracioso. Pues, a partir de ese trabajo, he creado lo que hoy vengo a presentar. Se trata de una pareja de ¡¡Tulipanes Reales!! Este nombre surge de la forma de corona que dan los pétalos a las "carillas" de estos personajes.


He aprovechado la ocasión para subir el patrón, esta vez de pago, a las plataformas habituales. Hace mucho tiempo que no compartía ningún patrón, y es que ya sabemos que en este mundo es fácil encontrar personas que reclaman el "todo lo que hay en la red debe ser gratis" y se asocian en lugares con banderas negras que ya no necesitan barco, pero en esta ocasión me pareció que tenía que hacerse. Sólo espero que no echen el lazo a mi diseño, y que cada vez sea más normal eso de "pagar por las cosas que no son gratis".


Ahora os cuento un poco sobre el diseño. He tejido con Natura Just Cotton, de DMC, y un crochet de 2.3mm para obtener dos tulipanes de 16 y 18cm. Las diferencias entre el Rey y la Reina tienen que ver con esa pequeña diferencia de altura y con la posición de los ojos respecto a los pétalos, de forma que ambas "coronas" lucen diferentes.

Si estáis interesados en adquirir el patrón, se trata de un diseño intermedio - avanzado, donde la dificultad mayor radica en la parte de la costrura. El diseño está explicado en cinco páginas llenas de instrucciones y fotos del proceso, y podéis comprarlo en la plataforma que prefiráis siguiendo los enlaces: PatronesAmigurumi.org o en mi tienda de ravelry (podéis usar este botón si no tenéis cuenta allí y preferís usar esta plataforma ).

¡¡Espero que os animéis a tejerlo!! Si es así, ¡enviarme alguna foto o enlace para que les eche un vistazo!

Hasta pronto,

Bufanda Quay, de Jared Flood

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¿Qué tal todos? Ya parece que no pega mucho esta entrada, pero hoy os traigo una bufanda que presenté hace unas cuantas semanas (a pesar que el clima casi que no acompaña ya para estas cosas...).

Y es que, tal y como os ya os he contado, me gusta tejer alguna bufanda por mi cuenta cada invierno. Desde que aprendí a tejer, esta es mi tercer "proyecto bufandil de cada invierno".


En esta ocasión, el navegar por redes sociales de punto me llevó hasta el estudio de diseño Brooklyn Tweed, con Jared Flood a la cabeza. Este fue uno de esos proyectos que pasó del mundo digital a convertirse en una idea de negocio hace unos años, cuando empezó a cobrar peso esto del DIY como movimiento. No son pocos los que se sumaron a esta estela de generar contenido y productos, pero no todos ofrecen la misma calidad final. En el caso de BT (Brooklyn Tweed), han conseguido dotar de bastante personalidad sus trabajos, empleando lanas de gran calidad de realización propia y diseñando prendas con identidad singular. 

Como sabéis, es complicado encontrar diseños de punto para chicos que tengan elementos fuera de lo habitual sin renunciar a un carácter masculino de la prenda. Por eso, cuando encontré este estudio de diseño con prendas para chicos (no tantas como a mi me gustaría, la verdad) que encajaban con mi gusto por el punto me planteé tejer alguno de sus diseños. Finalmente, ganó esta bufanda llena de trenzas a lo largo de toda su extensión. 

La he tejido con Katia Merino Tweed. Se ha llevado algo más de 8 ovillos (de 50gr), que rinden bastante. Las trenzas son de esas que precisan dos agujas auxiliares para realizar los cruces (es la primera vez que las hago, y encantado con el resultado). En cuanto al asunto más crítico de una bufanda, sus bordes, están todos ellos realizados de forma tubular. Esta forma de confeccionar un borde, tanto a la hora de echar los puntos, como de cerrarlos, o como conseguir ese borde al principio y final de la vuelta ha sido todo un descubrimiento. En el patrón te piden bloquear la prenda para un mejor acabado, pero yo no la he bloqueado: las trenzas quedan muy bien definidas, y no me molesta que la bufanda sea un poco estrechita.

La sensación de llevar esta bufanda es de lo más calentita. Como lleva un montón de lana tiene una caída genial y los cruces con dos agujas auxiliares favorecen que el revés de la labor no "evidencie" tanto los ochos.

Puedo decir sin miedo alguno que confeccionar esta prenda (la segunda que tejo de BT) me ha abierto a nuevas técnicas en el mundo del punto que utilizo sin ningún género de dudas. Os adelanto que eso que habéis leído por ahí arriba de "tubular" lo estoy utilizando sin pestañear cada vez que se me presenta la ocasión. 

Espero que os haya gustado tanto esta bufanda como a mi tejerla y usarla. Yo no descarto tejer alguna prenda más de este estudio de diseño pero, de momento, vuelvo a mis crochets!! Un saludo enorme,
Juan.

Para muestra, ¡¡un montón de botones!!

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Cuando os enseñé mi colaboración tejeril, os dije que cada año caía más de un jersey de punto para la temporada de invierno. Hoy os traigo una muestra de como de chulos están mis jerseys, y del nivel de profesionalidad que hay en casa.

Cuando yo nací, mi madre apenas sabía hacer punto. Ella sabía bordar a mano y a máquina, sabía coser y hacía crochet del que enseñaban las abuela (pañitos, colchas, tapetes, etc). Así que se puso a aprender. Y aprendió bastante, si. A mi me ocurrió lo mismo cuando me dio el "barrunto" de aprender a hacer esos muñecos raros japoneses que se llamaban Amigurumi...


La muestra de jerseys no tiene desperdicio. Si os divierte seguir mi cuenta de Instagram, habréis visto un "sneak peak" (ojeada, o adelanto furtivo) de como lucen mis jerséis y chaquetas de punto. Y, en esta entrada, os los voy a mostrar en más detalle. Con las fotos, no es que haya sido demasiado historiado. Pero ya sabéis que la fotografía y yo, aún no somos muy buenos amigos...


Mi colección de jerséis y chaquetas sigue aumentando. Cada año, tejen para agregar nuevos miembros a la familia. Sin ir más lejos, en mi cuenta de Pinterest hay un tablero llamado Men's (KNIT)wear donde agrego esas imágenes que pululan por la red con propuestas, ideas e inspiraciones para seguir incrementando mi colección con prendas diferentes que cada vez presentan retos nuevos.

De momento, tengo un jersey verde (compuesto de unas trenzas muy originales, inspiradas por Hermés), otro con trenzas y combinaciones de lanas lisas y jaspeada, uno tipo sudadera gordita de punto arroz (muy, muy calentito), otro oversize con capucha doble (lana normal por fuera, y otra tipo borreguito por dentro), uno que juega con puntos deslizados y cambios de color para su entramado, y uno burdeos y plateado con parches de trenzas y puntos con textura (ausente en las fotos, lo siento). A eso se le suman dos chaquetas: una con capucha y pelitos por el borde (lana de esa cara, cara, y marmota noruega que abriga "una hartá") y otra verde con unos botones super originales que sienta como un guante.


Creo que se nota qué es lo que me gusta del invierno, ¿no? Decidme que os parece esta pequeña colección; falta un jersey tal y como os dije en la descripción, y es que la maleta venía llena la última vez que estuve en Almería y tuve que dejarlo allí. Pero no os preocupéis, que ya os lo enseñaré. De ahora en adelante, procuraré mantener un recuento de mis prendas tejidas a mano, aunque no sean hechas por mi, para que me digáis si os gustan.

Por lo pronto, un saludo y ¡hasta la próxima!
Juan.

El mejor remedio para el frío, una manta.

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¿Qué tal todo? Hoy os quiero enseñar un proyecto que empecé el año pasado. Si hay algo que me gusta de las cosas hechas a mano es que siempre hay una historia detrás. Si a esa historia le sumas que siempre son más bonitas que lo que puedes encontrar en las tiendas, la mezcla resulta ganadora sin ningún género de duda. Este blog, de hecho, es una forma de contar esas historias tras algunas creaciones.

Centrando el tema, lo cierto es que a mi no me gustan las calefacciones. Es cierto que vivo en un lugar que me permite prescindir de ellas, pero utilizar calefactores o estufas eléctricas me resulta muy incómodo cuando estoy en un espacio cerrado. Por eso, me encantan las mantas. Una Navidad, cuando me vine a estudiar a Málaga, mi madre confabuló con mi abuela para que me hiciese una manta de ganchillo. De esto hace ya un montón de tiempo, y el resultado fue una manta para cama de matrimonio que aún me acompaña. Pero cuando estaba sentado en el escritorio no me gustaba usarla: era demasiado grande y acababa prácticamente toda ella en el suelo.

Para evitar mi afán de abrigar el suelo, decidí empezar una manta más pequeña, y mi madre me suministró una lana de Katia, mezcla de lana y acrílico (52/48), en varios colores. Hice unos discos monocromo (Merino Classic) con la idea de unirlos "as you go" (o sobre la marcha) con la misma lana en su versión matizada (Basic Merino Flash se llama ahora). El problema llegó cuando tras gastar unos cuantos ovillos lisos (y casi 300 discos después de empezar) me puse a unir todo y me di cuenta que había promediado mal la lana jaspeada: me iba a faltar un montón. Tuve que paralizar el proyecto, pues dónde compré la lana no tenían más, y me dijeron que Katia la había retirado. Dejé la posible solución a este problema para cuando pasara el verano y volviese a hacer frío.


Pero conseguí un paquete de lana; no habían retirado la calidad. Como salía un poco cara, y no tuvo el éxito de ventas que la marca esperaba, cambiaron el formato de ovillos de 100 a 50gr. Ya con mi nuevo paquete de lana, me dispuse a unir discos a toda mecha y, a pesar de que mi idea inicial fue una mantita pequeña, el resultado es un pedazo de manta preciosa, que mide 135 x 185 cm y abriga una barbaridad. Pasa lo de siempre: ahora me da lástima estropearla.


Para la confección de esta manta, tal y como os he contado, utilicé discos con distintos puntos de tres colores diferentes, que luego uní con la lana jaspeada, todo ello tejido con un crochet de 3.5mm. El remate lo realicé con tres vueltas de "Puff Stitch" que pienso que le confieren un acabado perfecto con un aspecto diferente al habitual. La parte más tediosa, si os soy sincero, fue la de tener que apuntar todos esos discos que veis. Sin ir más lejos, lo de apuntar las hebras fue un condicionante mayor a la hora de escoger el diseño que iba a tejer. Pero cuando tienes una bolsa de tela llena de discos, y sólo tienes que sacar el siguiente para unirlo a la manta, se agradece.


Por instagram os he ido adelantando, de vez en cuando, alguna que otra foto del proceso, siempre sin desvelar demasiado. Un cambio menor del blog os permite ver que comparto a través de esta red social en la columna lateral ¡¡Espero que en estas fotos se pueda apreciar lo genial de mi manta nueva!! Decidme que os parece en comentarios, y si os apetece que desarrolle más alguna de las partes del proceso, sólo tenéis que preguntar.

De momento, me despido hasta una próxima entrada. Un saludo enorme,
Juan.

Nada malo puede salir de una ¡¡Colaboración tejeril!!

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Estamos en Febrero, así que hay que presentar cosas nuevas y diferentes. Si lleváis ya un tiempo siguiendo mi blog (y leéis los desvaríos que escribo), sabréis que mi disciplina es el ganchillo. Me dedico, fundamentalmente, a los Amigurumi, pero eso no quita que la inquietud de mis dedos me lleve por otros muchos lugares insospechados de vez en cuando. Hoy vengo a enseñaros algo que ya adelanté por Instagram, y se terminó de crear durante las (ya muy pretéritas) vacaciones de Navidad.

Mi madre, la prima Mari y la tita Mercedes son las damas que hay detrás de mi atuendo habitual de invierno: hacen punto con mucha soltura y rapidez, y todos los años suele caer alguna prenda espectacular tejida por cada una de ellas. También le dan al ganchillo, pero en eso soy yo mucho más hábil (se que está feo decirlo, pero como en el punto me dan mil vueltas, y lo reconozco, también me merezco yo mis laureles, ¿no?). 

Tal y como reza el título de la entrada, el trabajo de hoy es fruto de una colaboración de todas esas fuentes de artesanía que ya he mencionado, y no es más que una chaqueta para mi madre.


En las fotos podéis ver como los delanteros están hechos de ganchillo, con una aplicación que a todo el que lleve 10 minutos interesado en el punto o el crochet le debe sonar: Granny Squares, o cuadros de abuela. Esta es una de las aplicaciones de ganchillo más extendidas del mundo craft, y que da lugar a una infinidad inimaginable de proyectos. Esos delanteros son, sin duda alguna, lo que le dota de personalidad a la chaqueta. Además, es una prenda que precisa un nivel de habilidad medio-avanzado: las partes tienen forma, tanto en los hombros como en la parte del cuello y las sisas. Esa fue mi aportación. Por su parte, las féminas de la ecuación realizaron las mangas y la espalda de punto, así como la laboriosa tarea de ensamblar todo el conjunto. Como el crochet tiene más estructura que el punto, ellas trabajaron con la lana doble. La lana fue un Merino 100% de Katia y Mondial (había ovillos en casa, y había que encontrar el colorido que queríamos en esa calidad). Para rematar, una cremallera colocada con precisión láser remata la prenda.


Los delanteros coloridos, y desiguales, tienen como elemento común las líneas de color verde que los atraviesan. Todos los elásticos, las mangas, las tapillas de los delateros y el cuello están tejidos en marrón. La espalda es burdeos. El resultado, ¡¡juzgad vosotros mismos!!

Yo estoy más que encantado con cómo quedó. Supongo que mi madre también lo estará, y es que no es para menos. Lo que sabe todo el mundo, y si no lo hago público, es que yo también tendré una chaqueta como esta. Lo que yo no se es cuando pasará...

Perdonad la calidad de las fotos, pero tuve que hacerlas con el teléfono minutos antes de volver de las vacaciones, así que hice lo que pude. Se que he prometido mejores fotos, pero también sabéis que ocurre con esos propósitos de año nuevo que siempre nos planteamos con ilusión. Pasad por los comentarios, ¡¡y decidme que os parece!! Usad si os apetece contactarme los medios disponibles habituales: facebook, email, twitter, instagram, tumblr. En muchos casos, tanta red social es redundante, pero hay que estar.

Un saludo enorme,
Juan.